|
Fiscalizar, democratizar a FEDEGAN, denunciar ilícitos y exigir castigo a los corruptos. Felicitaciones a Daniel Omaña, la Hda Laureles y demás organizadores y participantes en la reunión de ganaderos celebrada el 1 de diciembre en Villavicencio. Desde cuando recibimos el correo de Maria Lucila Reyes, enviándonos la interesante intervención en ese Foro, hemos intentado contactarlos para poner a disposición de tan necesaria polémica ganadera nuestro Portal; y, solicitarles el envío del texto en formato Word a fin de ubicarlo en las secciones: Ganadería y CYEMHCARNICOS ¿Qué trascendencia, diferente a la prepotente y maliciosa respuesta de Lafourie (http://portal.fedegan.org.co/Boletin/Boletin95/Conpes.html), ha tenido esa importante reunión en Villavicencio? ¿Se constituyó el Comité sugerido y quienes son sus integrantes? ¿Que otras acciones han realizado y proyectan ejecutar? Los invitamos a opinar sobre el necesario http://www.cyemh.org/reformaestatutariadefedegan.htm Todas sus opiniones las publicaremos en sección especial que ofrecemos crear, inmediatamente el volumen del debate lo imponga. ¡No más despreocupación ni negligencia con los intereses gremiales ganaderos bovinos! Bienvenidas cuantas críticas civilizadas surja en el obligado debate sobre la DEMOCRATIZACION de FEDEGAN Exijamos de todos sus dirigentes, de ayer y de hoy, la rendición de cuentas claras que las cómplices autoridades han omitido solicitarles. Los más de 400.000 pequeños y medianos ganaderos no podemos continuar permitiendo, cobarde e indolentemente, que esa CUPULA abusiva e irresponsable de ineptos dirigentes, ineficientes e inconstitucionales administradores del Fondo Nacional del Ganado, continúen usufructuándolo impunemente; y, quienes lo han ROBADO o con su silencio desvergonzado han cohonestado esas mil millonarias estafas al gremio ganadero, deben ser denunciados para que las autoridades judiciales les impongan las drásticas sanciones que se merecen y los obliguen a devolver con cárcel y con sus patrimonios, todo lo HURTADO, sin el más mínimo asomo de vergüenza y mucho menos de arrepentimiento.
|